Postboda en Bruselas


Dieciséis de Octubre. Revisamos que las maletas estén bien cerradas y que no se nos haya olvidado nada importante. Luis, Dani y yo estábamos tan nerviosos, más bien, entusiasmados, que apenas dormimos. El reloj sonó a las cinco de la mañana. Nuestro vuelo salía en tan solo dos horas. Cuando, una vez en el aeropuerto, vimos a Rosario y a Alberto, supimos que iba a ser un viaje inolvidable por muchos motivos. Y nosotros, derrochando ganas de comenzar a trabajar, nos embarcamos en un vuelo rumbo a Bruselas que despegó aún más nuestras ganas del suelo.
Bruselas nos congeló primero y luego nos sorprendió. Es una ciudad pequeña pero con detalles en cada esquina. La decoración navideña adornaba totalmente el centro de la ciudad y la gente abarrotaba las calles llenándolas de un bullicio festivo que nos despertaba las ganas de investigar cada puestecillo de los mercados navideños y de mirar en cada calle, balcón y avenida. El primer día conocimos la ciudad. Visitamos sus lugares emblemáticos y comimos nuestro primer gofre con chocolate. No podíamos dejar de disparar a cada paso que dábamos. Estaban tan guapos y naturales que el reportaje salía solo. El segundo día, Rosario y Alberto disfrutaron una vez más de sus trajes. Rosario y su vestido, diseñado por Javier Alcántara, llamaban la atención por donde quiera que pasaran. Una vez más nos subimos a un tren, esta vez, rumbo a Brujas y Gante. Sinceramente, no podemos describir con palabras lo bonitas que son estas dos ciudades. Sobre todo Brujas, que nos enamoró desde su primera oleada de frío en nuestras manos. ¡Menos mal que podemos explicarlo como mejor sabemos, con fotografías!
Aquí os dejamos un pedacito de esta aventura, que sin duda solo ha conseguido despertarnos las ganas de volver a repetir.















































































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